Cuando me preguntan a qué me dedico suelo responder “uff, a muchas cosas, pero todas vinculadas a la escritura”. En verdad, he tenido la oportunidad de incursionar en diversas áreas del ámbito cultural y, como tengo por brújula personal la dupla de la curiosidad y el asombro, me involucro de lleno y lo disfruto. Y dentro de todo ese universo, conversar con una amplia diversidad de personas ha resultado de lo más placentero.

La última entrevista “por encargo” que realicé me la solicitó en 2019 Roberto Fiesco, de parte de la Asociación Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC). Ese año iban a otorgar tres Ariel de Oro por trayectoria: a Paz Alicia Garciadiego, guionista; a Nerio Barberis, director sonoro y sonidista; y al actor, productor y director Héctor Bonilla. La intención de Roberto era contar con un escrito especial de cada uno, tanto para enriquecer la colección Textos de la Academia, que él dirige, como para obsequiar el día de la premiación y así sustentar aún más los reconocimientos. Yo tenía la maravillosa tarea de preparar el de Don Héctor Bonilla, a quien he admirado desde que fui con mis padres, de niña, a verlo actuar en la obra musical El diluvio que viene, así que ya se imaginarán mi emoción.

Antes de entrevistarlo investigué acerca de él y su faceta cinematográfica y vi todas las películas que pude de su muy larga filmografía, ¡lo que fue una delicia! Luego acudí a su casa, con gran alegría y nerviosismo por tratarse de una figura de su nivel, para al final relajarme gracias a su trato sencillo y amable. Es de las experiencias más bonitas que me han ocurrido, ¡porque hasta me cantó una canción de Agustín Lara! (compositor con quien yo guardo una relación muy especial, que ya les contaré en otro momento). El resultado, afortunadamente, a la fecha ha generado muy buenos comentarios, y hasta lo han citado, lo que me llena de dicha. Si quieren leerlo, la AMACC lo tiene disponible en línea:

Mi relación con la Asociación Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas inició hace algunos años, gracias a la recomendación de un viejo amigo mío, Jorge Navarijo. Por primera vez en su historia iban a montar una exposición en la galería abierta de las rejas de Chapultepec y me invitaron a llevarla a cabo, con una idea que ya tenían clara Blanca Guerra, primera actriz, y Adriana Castillo, que en ese momento ocupaban, respectivamente, la Presidencia y la Secretaría de la Academia. Se trataba de reunir todos los carteles de las películas que, desde el inicio de la AMACC, habían obtenido la distinción de Mejor película y con ello un Ariel de Oro. Fue un proceso que me permitió aprender muchísimo de la historia de nuestro cine, de lugares fundamentales, como la Filmoteca de la UNAM –donde obtuve el apoyo generoso de Antonia Rojas, responsable del Centro de Documentación–, así como el Departamento de Acervo Videográfico e Iconográfico de la Cineteca Nacional, cuya jefa, Tzutzumatzin Soto, conocía yo de un proyecto anterior y es también una apasionada de lo que hace. “Y el Ariel de Oro es para…” se inauguró finalmente el 4 de mayo de 2015 y una cuestión emotiva es que las personas que ese día estaban paseando por ahí pudieron tomarse una foto con algunos de sus queridos actores.

Como parte de ese proyecto, luego se me ocurrió entrevistar a varios de los creadores de los carteles. Fue muy interesante conocer los diferentes acercamientos, según la época y la perspectiva, porque a veces eran diseñadores-artistas y a veces las agencias las responsables. En 2018 Hugo Lara Chávez, director de cine y fundador del portal www.correcamara.com.mx me las publicó digitalmente bajo el título “Carteles de películas ganadoras del Ariel. Un atisbo a algunos de sus creadores”. Pueden consultarlas de manera gratuita aquí: